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Por siempre Gilles
8 mayo 2013 El 8 de Mayo de 1982 fue un día que cambió mi vida, el piloto al que desde 1978 seguí, admiré e inclusive idolatré perdía la vida en el circuito de Zolder en Bélgica, en esa época no contábamos con la información al segundo como ahora, así que te enterabas por el periódico del día siguiente, el radio o la TV.

Aún recuerdo esas terribles escenas del accidente y las imágenes de mi ídolo volando por los aires con su nomex blanco narradas una y otra vez por Jorge “ Sonny “ Alarcón en los canales de Televisa, no había más en ese entonces.

En el sábado del GP de Bélgica de 1982 faltaban alrededor de 15 minutos para terminar la sesión clasificatoria, Gilles estaba detenido en su pit anclado al asiento y al chasis de si Ferrari 126c y totalmente concentrado mientras que los mecánicos de Ferrari echaban agua sobre las llantas para enfriarlas, seguramente el Canadiense acababa de parar y había que alistarlas por si salía nuevamente.

No se veía que pudiera alcanzar la pole que ese día fue para Alain Prost en el Renault RE 30 B con un tiempo de 1”15”702, pero había algo más importante para él, algo que realmente le preocupaba, Didier Pironi, su compañero en Ferrari (Al que desde los problemas de Imola ya no le dirigía la palabra) era sólo 15 centésimas de segundo más rápido que Gilles. Todos los que hemos corrido coches sabemos que el primer enemigo que tienes en la pista es tu propio compañero de equipo, pues es él con el primero que te comparan, aparte de eso, Gilles tenía ya una obsesión y era de vida o muerte (En este caso fue de muerte) el mejorarle el tiempo al Francés y conseguir calificar por delante de él.

Así a diez minutos del final de la sesión Gilles salió de pits para enfrentarse con su destino, dió una vuelta de calentamiento e inmediatamente después se disparó en una vuelta lanzada que nunca terminaría, la última vuelta de su vida, a toda velocidad.

Después de la chicana delante de él venía muy lento el alemán Jochen Mass quien se dice venía atento a los espejos y se dió cuenta de que Gilles venía volando y pudo darse cuenta de lo lento que avanzaba el March, en una fracción de segundo, ambos pilotos tendrían que decidir qué hacer, Gilles nunca hubiera frenado, porque estaría perdiendo tiempo y con esto la posibilidad de mejorar sus registros. Para el Alemán la primera opción sería hacerse hacia el lado izquierdo y dejar que Gilles pasara por fuera o la segunda que era dejar libre la trayectoria ideal al hacerse a la derecha y dejar pasar a Villeneuve por el lado izquierdo.

Gilles decide lanzarse por afuera justo cuando Jochen ha pensado en dejarlo pasar por dentro, abriéndose hacia la derecha lo que ocasiona que el Alemán del March tape la trayectoria que ha decidido tomar el Canadiense, el tiempo se detiene, el neumático delantero izquierdo del Ferrari No 27 se monta en el trasero derecho del coche Inglés a una velocidad estimada en 260 km/h que manda al Ferrari al aire, clavándose de punta en la arena reventando la parte delantera del auto rojo comenzando su destrucción en una loca carrera donde Gilles sale despedido tras el segundo impacto perdiendo inclusive el casco para terminar detenido en la segunda malla de seguridad herido de gravedad y trasladado de emergencia al hospital de Lovania donde a las 21:12 hrs locales se daba el anuncio del fallecimiento de Joseph Gilles Henry Villeneuve.

Pero su muerte se ha producido porque Gilles vivía su vida al límite, y es esa característica la que sin duda le aseguraba la adoración de millones de fans en el mundo entero, mismos que hoy lo recordamos y lo extrañamos. Comentaba Jeff Hutchinson que para Villeneuve no existía el miedo y que de no haber sido así, no hubiera sido la clase de piloto que fué. Eddie Cheever comentaba ese mismo día que en un caso semejante él se hubiera puesto verde de miedo pero sin embargo siendo Gilles “ Estoy seguro de que al sentir despegar su Ferrari su último pensamiento fué de amargura, simplemente de amargura porque así constataba que había perdido la oportunidad de conseguir un tiempo fantástico “, yo añadiría, y no derrotar a Didier.

Para cerrar me quedo con las palabras que escribió el mismo Hutchinson para GPI en Junio del 82: “Cada año centenares de alpinistas mueren en accidentes y ello no impide que esta actividad se vuelva más popular, Gilles Villeneuve había alcanzado la cumbre de su propia montaña y sin duda veía bastante más lejos de lo que nosotros, humildes habitantes de la llanura, podemos ver desde aquí abajo“.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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