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Profeta en casa
11 julio 2013 Nada sencillo lo conseguido por Vettel el domingo tomando en cuenta que se convirtió en, apenas, el cuadragésimo cuarto piloto (alrededor de 750 han competido en una carrera de F1 puntuable) en lograr la satisfacción de vencer en un Gran Premio en su país (incluyendo a los estadounidenses que lo hicieron en la Indy 500 cuando dicho evento era casi una anomalía en el Campeonato de la F1 y sin entrar en polémicas sobre la situación geográfica de algunos circuitos más allá del GP al que hagan referencia). Más aun, tomando en cuenta que se trataba del sexto intento del joven alemán y que la prensa se encargó de modificar el tema principal en aras de meter presión a Schubastian al cambiar las preguntas relativas a los neumáticos por preguntarle hasta la saciedad si existía una motivación o presión extra por correr en casa; preguntas que esquivó restándole importancia al hecho aunque en realidad se notaba que sí era un evento que quería ganar cuanto antes el camaleón Vettel.

Ganar en casa es algo extremadamente atípico (más o menos el 9% de las casi 900 carreras disputadas en la historia de la F1 han sido ganadas por un local) y son pocos quienes pueden siquiera soñar con ello cada temporada. Basándonos en el calendario y pilotos de 2013 veremos que nueve volantes (Pérez, Raikkonen, Grosjean, Gutiérrez, Maldonado, Bottas, Vergne, Pic, Van der Garde y Bianchi) ya saben que no pueden hacerlo desde antes de empezar la campaña mientras que otro tanto está más preocupado por obtener siquiera puntos y, quizá, podios, que en pensar escuchar su himno en su tierra local (Chilton, Ricciardo, Sutil, Di Resta y Hulkenberg) por lo que podríamos pensar en que efectivamente son unos 8-12 pilotos por año los que pueden pensar en esta opción al contar con dos factores indispensables antes de competir cada año: un gran premio en su país y un auto para disputar victorias. Claro, además de que todo sea dispuesto en la carrera de forma tal que le permita ganar y subir a lo más alto del podio.

El joven maravilla realizó una carrera magistral desde el inicio que le permitió ir cómodamente por la punta e igualar a los hermanos Schumacher como únicos alemanes vencedores en Alemania pero muy lejos de otros pilotos que han sido constantemente ganadores en sus tierras natales como Prost (6), Mansell (5), Clark (5) y el máximo ganador, Michael Schumacher (9). Sin embargo, tampoco se encuentra tan lejos de estos principalmente si tomamos en cuenta que alguien como Alonso ya suma tres victorias en España y fue en su quinto intento que logró allegarse su primer triunfo en suelo hispano por lo que no sería de extrañarse que comience a subir en la clasificación de pilotos con más victorias en casa en los años venideros. También podría suceder que no se corra más en Alemania y resulte ser una victoria justo a tiempo como no fue el caso con Ronnie Peterson, quien disputó seis veces el GP de Suecia, quedando segundo en el primero y tercero en el último, antes de morir en 1978.

Así pues, no cabe duda que la felicidad sentida por Vettel puede ser casi equiparada a la de lograr un campeonato del mundo y que las imágenes de la vuelta de regreso a fosos para iniciar con la ceremonia de premiación se quedarán en su mente durante mucho tiempo así como la sensación de alivio al cruzar la meta con la bandera a cuadros dirigida a él. Era una victoria que necesitaba y hacía falta en su palmarés y sin duda el apoyo sobre el alemán, aún con otro teutón como Rosberg en un auto germano (Mercedes) en la parrilla pesó desde un principio –pregúntenle a Murray y Djokovic en la final de Wimbledon– para alentar a que Vettel escribiera una vez más su nombre en la historia de la Fórmula Uno. Si bien la Doctrina Monroe la sintetizan en “América para los americanos” no queda duda que Vettel es la continuación de lo que Schumacher inició y que podríamos parafrasear en “Fórmula Uno para los germanos”.

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